Hay una escena de bebidas en San Agustinillo que no tiene nada que ver con los cócteles de plástico turquesa ni con las cadenas de jugos verdes que encuentras en las ciudades. Es más honesta y más interesante: cocos que te abren delante, frutas que vienen de los árboles de la sierra, tepache fermentado en cubos de plástico al costado de la calle, y aguas de sabores que solo existen cuando la fruta está en temporada.
Esta guía es para que no te pases tres días bebiendo solo agua embotellada y cerveza cuando hay mucho más disponible.
El coco fresco: el estándar de la zona
Empieza por lo obvio porque lo obvio aquí es muy bueno. El agua de coco en San Agustinillo viene de cocos que crecen en los propios cerros alrededor del pueblo y en las zonas de litoral. No son cocos importados de Veracruz ni pelados en fábrica.
La persona que te lo vende agarra el coco, lo golpea unas tres o cuatro veces con un machete y te lo entrega con un popote. El agua de un coco maduro (verde, grande) puede tener entre 300 y 500 ml. Es ligeramente dulce, fresca, con ese sabor particular que el agua embotellada de coco intenta imitar sin lograrlo.
Precio: 35 a 50 pesos en la playa y restaurantes, 25 a 35 pesos si los compras en los puestos del pueblo o en la tienda.
Cuando termines el agua, pídele al vendedor que te lo parta por la mitad. Con una cuchara improvisada que hacen de la misma cáscara, puedes raspar la carne del coco. En los cocos jóvenes la carne es gelatinosa y suave; en los más maduros es más firme y fibrosa. Muchos los prefieren en el punto intermedio.
Dónde encontrarlos: En cualquier restaurante de playa, en el puesto que hay cerca del centro del pueblo y en algunas tienditas. En temporada alta también aparecen vendedores ambulantes con carriolas llenas de cocos fríos.
Aguas frescas de temporada
Los restaurantes de San Agustinillo tienen siempre agua de jamaica y agua de horchata, que son las dos que nunca faltan. Pero hay otras que solo aparecen cuando la fruta está disponible:
Agua de tamarindo — La mejor versión viene cuando alguien tiene tamarindo local fresco, no el concentrado. Es ácida, ligeramente dulce, con ese amargor característico. En los meses de marzo a junio hay más probabilidad de encontrarla hecha con fruta fresca.
Agua de chaya — La chaya es una planta de hoja verde que se usa mucho en la cocina del sureste mexicano. El agua de chaya tiene un color verde oscuro y un sabor terroso-vegetal que no es para todos pero que los lugareños toman por las propiedades nutritivas. Si eres de los que les gustan los jugos verdes intensos, pruébala.
Agua de sandía — En verano cuando la sandía está en su punto, algunos puestos y restaurantes la preparan fresca y sin azúcar añadida. Es diferente al agua de sandía con mucha azúcar que encuentras en Ciudad de México.
Agua de guanábana — La guanábana crece en la región y aparece en los mercados de Pochutla. Cuando alguien la consigue fresca, el agua tiene una textura levemente densa y un sabor entre cítrico y cremoso que es bastante notable.
Precio de las aguas frescas: 20 a 40 pesos el vaso grande dependiendo del lugar.
Tepache: la bebida fermentada que pocos turistas conocen
El tepache es una bebida fermentada hecha con cáscaras de piña, piloncillo y especias (canela, clavo). No es alcohol en sentido estricto —el contenido alcohólico es muy bajo, entre 1 y 3%— pero tiene un carácter completamente diferente al agua de fruta.
En San Agustinillo y Mazunte algunos puestos lo preparan de forma artesanal en cubos o garrafones que ves reposar bajo la sombra. El tepache bien hecho tiene un equilibrio entre dulce, ácido y ligeramente efervescente que lo hace muy refrescante en el calor. El tepache mal hecho (fermentado de más) puede saber a vinagre.
La clave para encontrar buen tepache: pregunta si es casero o si lo hacen ellos mismos. Los que lo hacen bien generalmente lo sacan del recipiente con un cucharón y lo sirven en vaso con hielo. Los que lo compran procesado generalmente lo tienen en botella.
Precio: 20 a 35 pesos el vaso.
Jugos tropicales con mezcal
En Mazunte existe una tradición de combinar jugos tropicales con mezcal que ha permeado algunos bares y restaurantes de San Agustinillo. No es exactamente un cóctel formal sino más una forma de tomar mezcal.
Las combinaciones más comunes:
- Mezcal con jugo de maracuyá — La acidez del maracuyá equilibra el ahumado del mezcal. Es una de las mejores combinaciones.
- Mezcal con agua de tamarindo — Similar al mezcal con sangrita pero con carácter tropical.
- Mezcal con coco — El agua de coco directamente mezclada con mezcal. Más suave, más fácil de tomar para quien no está acostumbrado al mezcal solo.
Los precios varían mucho dependiendo de la calidad del mezcal: desde 80 pesos con mezcal de menor gama hasta 200+ pesos si usas uno artesanal de verdad.
Jugos verdes y smoothies
En los últimos años, con la llegada de más viajeros con dietas veganas y de salud, algunos lugares de San Agustinillo y Mazunte ofrecen licuados y jugos verdes. Los ingredientes son los de la zona: espinaca o chaya, piña, mango, plátano, papaya.
El Punto de Mazunte y algunos cafés sin nombre fijo en el camino entre los dos pueblos suelen tener smoothies de mango con leche de coco preparada localmente. No es leche de coco enlatada sino la que alguien raspó y procesó ese día. La diferencia en sabor es notable.
Precio de licuados y smoothies: 60 a 90 pesos.
Café de la costa oaxaqueña
El café que encuentras en la zona viene principalmente de la sierra de Oaxaca, específicamente de zonas como Pluma Hidálgo, que está relativamente cerca de la costa y produce uno de los cafés más reconocidos de México. Un café de Pluma bien preparado tiene notas de chocolate, cítrico y caña que son bastante particulares.
No en todos los lugares de San Agustinillo encuentras café de Pluma preparado correctamente, pero en Mazunte sí hay un par de lugares que lo hacen bien. Si te importa el café, vale la caminata.
Precio del café en la zona: 30 a 60 pesos dependiendo de si es café negro básico o tiene preparación especial.
Bebidas que evitar o tener cuidado
Micheladas con mezcla industrial — Algunos lugares usan mezcla de clamato embotellado muy procesado y salado. Si quieres una michelada, pregunta si la hacen con ingredientes frescos.
Agua de la llave — El agua de la red en San Agustinillo no es potable para quien no está adaptado. Siempre pide bebidas con agua embotellada o que el hielo sea de agua purificada. En la mayoría de los restaurantes de la zona ya usan agua purificada por costumbre, pero si tienes dudas, pregunta.
Jugos de fruta en bolsas industriales — En algunas tienditas venden jugos envasados que dicen “100% natural” pero que en realidad tienen mucha azúcar añadida. Para jugos de verdad, busca los que te hacen al momento.
El ritual del atardecer con bebida en mano
Si hay un momento que define la experiencia de San Agustinillo, es sentarse en la playa cuando el sol empieza a bajar, alrededor de las 6:30 PM, con el coco o la cerveza o lo que sea en la mano, y ver cómo el cielo se pone naranja sobre el Pacífico. Es un momento que no necesita mucho aparato. Un coco de 40 pesos y un lugar donde sentarse son suficientes.
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