Hay experiencias de viaje que suenan bien en papel y que cuando las vives resultan ser exactamente lo que esperabas, ni más ni menos. Y hay experiencias que no puedes prepararte para ellas de verdad aunque hayas leído todo sobre el tema. La liberación nocturna de tortugas en San Agustinillo y Mazunte cae en la segunda categoría. No es lo mismo saber que van a salir 50 crías de tortuga al mar a verlas salir corriendo en la oscuridad hacia las olas mientras tú te preguntas cuántas van a sobrevivir.
Esta guía no pretende romantizarlo más de lo necesario. Es la información práctica para que si vas, vayas bien preparado y saques el mayor provecho.
El contexto: por qué hay tortugas en esta costa
La costa oaxaqueña entre Puerto Ángel y San Agustinillo es una de las zonas de anidación de tortuga marina más importantes de México. La especie más común aquí es la tortuga golfina (Lepidochelys olivacea), aunque también llega en menor número la tortuga laúd (Dermochelys coriacea), la más grande del mundo.
Las hembras adultas regresan a la misma playa donde nacieron para anidar, con una precisión que los científicos todavía no terminan de explicar completamente. Llegan durante la noche, salen del mar con esfuerzo visible porque en tierra sus aletas no funcionan para caminar sino para excavar, ponen entre 80 y 120 huevos, los cubren y regresan al mar. Todo el proceso dura entre 1 y 2 horas.
Los huevos incuban durante 45 a 65 días dependiendo de la temperatura de la arena. Cuando nacen, las crías salen en grupo, generalmente de noche, y corren hacia el mar guiadas por la luminosidad del horizonte marino.
El campamento tortuguero de Mazunte
El principal punto de participación para visitantes es el campamento tortuguero en la playa de Mazunte, operado con participación de la comunidad y en coordinación con la Profepa (Procuraduría Federal de Protección al Ambiente). Es el lugar más accesible desde San Agustinillo para sumarse a una liberación.
El campamento colecta nidos de áreas vulnerables (donde los huevos podrían ser depredados o pisados), los reubica en un área protegida y cuando nacen las crías, organiza la liberación con presencia de visitantes.
Cómo contactarlos: La mejor forma es llegar directamente a la playa de Mazunte y preguntar en el campamento o con los lugareños que trabajan en la protección de tortugas. No hay un sistema de reservaciones en línea fácil de encontrar; el contacto es más personal y directo. Algunos hospedajes de San Agustinillo y Mazunte saben cuándo hay liberaciones y pueden orientarte.
También puedes preguntar en el Centro Mexicano de la Tortuga, que está en Mazunte y es una institución de investigación que en temporada tiene presencia activa en las playas.
Temporada: cuándo ir
La temporada principal de anidación de tortuga golfina en la costa oaxaqueña es de julio a diciembre, con el pico entre agosto y noviembre. Las liberaciones de crías siguen aproximadamente 45-60 días después, así que el período de mayor actividad de liberaciones va de septiembre a enero.
Dentro de la temporada, las llegadas masivas de tortugas (llamadas arribadas) son eventos donde miles de hembras llegan a anidar en la misma noche. Estas son espectaculares pero difíciles de predecir con exactitud. Las liberaciones individuales o en grupos pequeños son más frecuentes y más accesibles para visitantes.
Fuera de temporada (febrero a junio) las posibilidades de ver una liberación caen drásticamente. No es imposible pero no puedes planearlo con certeza.
La noche de liberación: qué esperar exactamente
Las liberaciones generalmente ocurren al anochecer o en las primeras horas de la noche, entre las 7 y las 10 PM, aunque puede variar. Los guardas del campamento saben más o menos cuándo están listas las crías y avisan a los interesados.
El proceso:
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Los guardas sacan las crías del nido en un balde o caja. Puedes verlas, son del tamaño de la palma de la mano, con sus aletas ya en funcionamiento.
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Se caminan hasta la orilla del mar, suficientemente cerca para que lleguen pero no demasiado para que las crías hagan el recorrido solas. Este instinto de caminar hacia el mar es lo que las “imprime” en la ubicación.
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Las crías se colocan en la arena y ellas solas empiezan a moverse. Es ahí donde ocurre lo que nadie te puede describir bien: decenas de tortugas diminutas corriendo hacia el mar en la oscuridad, algunas tropezando, algunas siendo golpeadas por una ola y regresando, algunas desapareciendo bajo el agua inmediatamente.
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El grupo observa desde una distancia que no interfiera. Las linternas se usan con luz roja (no blanca) para no desorientar a las crías.
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Cuando la última cría entra al agua, termina el evento. Dura entre 20 y 45 minutos.
Reglas importantes de la experiencia
No toques las crías a menos que un guarda te lo indique. El aceite de la piel humana puede afectar a las tortugas. Si un guarda te permite sostener brevemente una cría antes de la liberación, hazlo con delicadeza y limita el tiempo.
Luz roja únicamente. Las linternas de luz blanca desorientan a las tortugas, que se orientan por la luminosidad natural del horizonte marino. Si llevas linterna, ponle filtro rojo o cúbrela con celofán rojo. Los teléfonos también emiten luz; úsalos lo mínimo.
Sin flash fotográfico. El flash también desorienta. La fotografía nocturna sin flash es posible con equipos modernos pero requiere saber lo que estás haciendo. Prioriza la experiencia sobre la foto perfecta.
Sigue las instrucciones de los guardas. Ellos conocen el comportamiento de las tortugas y saben qué está bien y qué puede interferir.
No obstruyas el camino de las crías al mar. Mantente a los lados, no delante.
El costo de participar
En el campamento tortuguero de Mazunte hay un donativo sugerido para participar en las liberaciones, que en 2024 estaba entre 80 y 150 pesos por persona. No es un precio fijo ni una entrada de boleto, sino una contribución al trabajo de conservación. Paga lo que puedas dentro de eso o un poco más si te es posible; estos campamentos operan con recursos limitados.
Algunos tours organizados desde Huatulco o Puerto Escondido incluyen las liberaciones pero con un costo mucho mayor (400-800 pesos) y con grupos más grandes que pueden quitar algo del carácter íntimo de la experiencia.
La perspectiva más honesta
Vas a ver morir tortugas. No directamente durante la liberación, pero mientras observas cómo corren hacia el mar, si sabes algo de biología marina, estás consciente de que la estadística dice que solo 1 de cada 1,000 crías llegará a adulta. Las aves, los cangrejos, los peces, los depredadores de todos los tipos hacen su parte.
Esto no arruina la experiencia. De alguna forma la hace más real y más significativa que si todo terminara bien garantizado. Ves a las crías hacer su parte, que es llegar al mar. Lo que pase después no está bajo el control de nadie. Hay algo profundamente humano en observar eso y entender que la naturaleza opera con lógicas que no son las nuestras.
La mayoría de las personas que participan en una liberación de tortugas en San Agustinillo o Mazunte lo describen como una de las mejores memorias de ese viaje. No porque haya fuegos artificiales ni porque sea espectacular en sentido visual. Sino porque es real, ocurre en la oscuridad, en silencio, y te pone en contacto directo con algo que lleva ocurriendo en esa misma playa desde antes de que existiera el pueblo.
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