Cada año entre julio y diciembre, miles de tortugas golfinas llegan a las playas de San Agustinillo y Mazunte para desovar. Es uno de los fenómenos naturales más impresionantes que puedes presenciar en México, y la costa oaxaqueña es uno de los pocos lugares donde todavía ocurre a escala significativa. Pero también es un evento que puede verse seriamente afectado por comportamientos humanos inadecuados.
Esta guía no está para ser alarmista. Está para que quien llegue aquí a ver tortugas lo haga de una manera que no cause daño, que no complique el trabajo de los campamentos tortugueros, y que permita que este fenómeno siga ocurriendo año tras año.
Por qué la observación responsable importa tanto aquí
La tortuga golfina (Lepidochelys olivacea) está clasificada como especie vulnerable por la IUCN. En México, la captura, comercio y perturbación de tortugas marinas está prohibida por la NOM-059-SEMARNAT. San Agustinillo y las playas cercanas son sitio de anidación protegida, con campamentos tortugueros que operan bajo supervisión de la CONANP (Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas).
Las tortugas hembras regresan a la misma playa donde nacieron para anidar. Si una temporada de desove es perturbada de forma significativa —por turismo irresponsable, contaminación lumínica o extracción de nidos— los efectos se sienten durante décadas, porque la tortuga tarda 15–20 años en alcanzar la madurez reproductiva.
Todo esto para decir: lo que hacemos (o no hacemos) en la playa durante la noche de arribo de tortugas tiene consecuencias reales.
Lo que SÍ puedes hacer
Participar en los tours nocturnos organizados por los campamentos tortugueros locales. En Mazunte, la cooperativa local ofrece visitas acompañadas de noche durante la temporada. Los guías conocen el protocolo, saben dónde y cuándo intervenir, y te van a llevar a ver el desove de forma que no afecte al animal. El costo del tour es entre $150 y $250 pesos por persona según el campamento.
Llegar sin luz artificial propia. Si vas a una visita guiada, el guía porta la única linterna permitida, y es de luz roja tenue. Puedes observar sin necesidad de nada más. Si llegas por tu cuenta a la playa de noche, apaga cualquier luz y deja el teléfono en el bolsillo.
Observar desde la distancia que te indiquen. Durante el desove activo (cuando la tortuga está cavando o poniendo huevos), la distancia mínima recomendada es de 5–8 metros. En ese estado la tortuga entra en una especie de trance y tolera cierta presencia humana, pero el movimiento brusco o el ruido puede interrumpir el proceso.
Fotografiar con móvil sin flash, desde lejos, una vez que el guía lo autorice. Con las cámaras de teléfono actuales, en modo nocturno o con larga exposición, se puede obtener una imagen decente sin iluminación adicional. Espera a que el guía diga que está bien sacar el teléfono.
Respetar los nidos marcados. Los campamentos señalizan los nidos con estacas y cinta o letrero. Nunca camines sobre esa área. Los huevos están a 40–60 cm de profundidad pero el peso de una persona puede dañarlos.
Participar en liberaciones de crías. Esta es la actividad más accesible y emocionante: cuando los huevos eclosionan (entre 45 y 55 días después del desove), el campamento organiza liberaciones de crías al mar. Es de día, se hace en grupo pequeño, cada persona puede soltar una cría, y es una experiencia que los niños y adultos recuerdan toda la vida. Costo: donativo voluntario o precio simbólico de $50–100 pesos.
Donar o colaborar con el campamento. Los campamentos tortugueros funcionan con recursos limitados. Comprar artesanías hechas por la cooperativa, pagar el tour, hacer una donación directa o simplemente difundir el trabajo son formas concretas de apoyar la conservación.
Lo que NO debes hacer (y por qué)
No uses linterna blanca o luz directa en la playa de noche durante temporada de tortugas. La luz artificial desorienta a las hembras que vienen a anidar (pueden regresar al mar sin desovar) y desvía a las crías recién eclosionadas del camino natural hacia el mar (se guían por el reflejo de la luna en el agua). Este es el error más común y uno de los más dañinos.
No te acerques a una tortuga que está saliendo del agua o buscando lugar para anidar. En esa fase, la tortuga es la más vulnerable a la perturbación. Un movimiento brusco o un destello de luz puede hacer que regrese al mar sin anidar, perdiendo el esfuerzo de haber llegado a la playa.
No toques a la tortuga durante el proceso. Ni la cabeza, ni las aletas, ni el caparazón mientras está anidando. El único contacto autorizado es el que realizan los guardias del campamento para tomar medidas o marcar al animal, y eso está dentro de protocolos científicos.
No hagas ruido excesivo. Aplaudir, hablar en voz alta, música desde el teléfono. La quietud es parte del respeto y también de la experiencia.
No extraigas huevos ni perturbes los nidos. Esto es un delito federal en México. Las multas son altas y hay casos documentados de turistas que han sido arrestados por esto. Tampoco “rescates” huevos por iniciativa propia: si encuentras un nido sospechoso, avisa al campamento.
No uses drones sobre la playa en temporada de tortugas. El ruido y las luces de los drones es estresante para los animales y está prohibido sobre zonas de anidación. La regulación de uso de drones en áreas naturales protegidas en México es estricta y la infracción puede resultar en decomiso del equipo.
No dejes basura en la playa. Especialmente plásticos: las bolsas de plástico en el mar son ingeridas por las tortugas porque las confunden con medusas. Si ves basura en la playa aunque no sea tuya, recogerla es un gesto que importa.
No vayas solo a la playa a buscar tortugas de noche sin guía. Sin conocimiento del terreno y los tiempos, es fácil interrumpir el proceso sin darte cuenta. Además, caminar por la playa de noche en zona de nidos sin linterna tiene sus propios riesgos físicos. Ir con guía no es solo más responsable, es más seguro.
Cuándo es más probable verlas
La temporada de arribo de tortugas golfinas en San Agustinillo va de julio a noviembre, con picos en agosto, septiembre y octubre. Las noches de luna nueva o luna creciente tienen más probabilidad de arribo masivo (las tortugas prefieren poca luz lunar). Los campamentos tienen información actualizada sobre las noches con mayor actividad.
Las eclosiones y liberaciones de crías ocurren principalmente de septiembre a diciembre, unas seis semanas después de los picos de desove.
Si llegas fuera de temporada (diciembre a junio), es improbable ver tortugas desovando. Sin embargo, en el agua durante el snorkel es posible cruzarse con tortugas que nadan cerca de la costa en cualquier época del año.
Cómo contactar los campamentos
La cooperativa de tortugas de Mazunte tiene presencia en redes sociales con actualizaciones de temporada. También puedes preguntar en cualquier hospedaje de San Agustinillo: los dueños locales tienen el contacto directo de los guardias del campamento y pueden orientarte sobre las noches con mejor pronóstico de actividad.
No existen apps ni plataformas formales de reserva. La coordinación es directa y local, lo que también forma parte del carácter de este lugar. Llega, pregunta, adapta tu plan. Así funciona San Agustinillo, y así funciona mejor.
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