San Agustinillo vista desde arriba es otra cosa completamente. El pueblo desde el nivel de la playa parece pequeño y confinado entre el cerro y el mar, pero sube cualquier sendero que lleve altura y de repente entiendes la geografía completa: la curva de la bahía, los puntos rocosos que separan las playas, el verde denso de la vegetación tropical y el Pacífico abriéndose sin límite visible hacia el horizonte. Esta costa tiene miradores que rivalizan con los más conocidos de Oaxaca y que la mayoría de los visitantes ni siquiera sabe que existen.
Mirador entre San Agustinillo y Mazunte: el clásico no señalizado
El más conocido entre quienes llevan tiempo en la zona, aunque prácticamente no aparece en mapas ni tiene señal en la carretera. Se accede desde la carretera costera que conecta San Agustinillo con Mazunte, aproximadamente a mitad del trayecto. Hay un punto donde la carretera hace una curva pronunciada y justo ahí existe un espacio donde se pueden estacionar uno o dos vehículos, y un sendero corto —de unos 5 minutos a pie— que sube entre arbustos y llega a una saliente natural de roca.
Desde ahí se ve simultáneamente la playa de San Agustinillo a la derecha y la playa de Mazunte a la izquierda. La vista es exactamente esa imagen de “dos playas desde arriba” que aparece en algunas fotos de la zona. La mejor hora es entre las 7 y las 9 de la mañana, cuando el sol ilumina el mar desde atrás y el color del agua es completamente azul. Al atardecer también funciona bien pero la luz cae diferente.
Cómo llegar: En moto o carro, yendo de San Agustinillo hacia Mazunte, presta atención después de la curva principal donde empieza el ascenso. Si vas a pie desde San Agustinillo por la carretera, son unos 15-20 minutos caminando. No hay señal visible, así que lo mejor es preguntar en tu hospedaje o pedirle a alguien local que te ubique “el mirador entre las dos playas”.
Mirador de la punta sur: arriba de las rocas frente al mar
San Agustinillo tiene en su extremo izquierdo (visto desde la playa) una formación rocosa que entra al mar. Hay un sendero que sube por detrás de esas rocas, entre vegetación, y llega a un punto alto desde donde el Pacífico se ve sin ninguna interferencia. No hay barandal, no hay señalización, no hay instalación de ningún tipo. Es simplemente una roca plana y alta con el mar abajo.
Este mirador es especialmente impresionante cuando el mar está agitado, porque desde arriba se ven las olas rompiendo en todas direcciones sobre las rocas. Pero hay que tener cuidado: el sendero puede estar resbaladizo si hubo lluvia y la roca final requiere sentarse o arrodillarse para asomarse con seguridad. No es lugar para ir corriendo ni para distraerse con el teléfono.
Cómo llegar: Desde la playa de San Agustinillo, camina hacia el extremo izquierdo hasta donde termina la arena. Justo antes de las primeras rocas grandes hay un sendero que sube entre la vegetación. Sigue cuesta arriba durante unos 10-12 minutos. Si el sendero se bifurca, toma el que sigue subiendo, no el que baja hacia el agua.
El cerro de la carretera a Puerto Ángel: vistas hacia el este
Yendo en dirección opuesta, hacia Puerto Ángel, la carretera costera sube por un cerro con dos o tres puntos donde se puede detener y hay vistas hacia ese lado de la costa. Desde ahí se ven otras ensenadas, algunas sin nombre conocido, y en días muy claros se distingue el faro de Puerto Ángel.
Este mirador es menos frecuentado precisamente porque la mayoría de los turistas va hacia Mazunte y Zipolite, no hacia Puerto Ángel. Eso lo hace más tranquilo y en las mañanas es raro encontrar a otra persona. La carretera en ese tramo tiene espacios pequeños para detenerse, no es necesario caminar mucho desde el carro o la moto.
Cómo llegar: Tomando la carretera de San Agustinillo hacia Puerto Ángel, los mejores puntos de vista están en los primeros 3-4 kilómetros, cuando la carretera sube antes de bajar hacia la bahía de Puerto Ángel.
El monte detrás del pueblo: el más esforzado y el más recompensado
Existe un sendero que sale desde la parte posterior del pueblo, detrás de las últimas casas, y que sube por el cerro que hace de pared trasera de San Agustinillo. No es un sendero de turismo oficial. Lo usan principalmente cazadores locales y personas que tienen parcelas en la parte alta. Pero se puede subir y la vista que ofrece desde arriba es la más completa de todas: ves San Agustinillo entero abajo, la playa, la carretera, y hacia el otro lado el valle interior con vegetación seca y más montañas.
El problema es que el sendero no está marcado con claridad y en algunas partes hay bifurcaciones que llevan a propiedades privadas. Definitivamente es una caminata para hacer con alguien que conozca el camino. Algunos guías locales lo incluyen en caminatas personalizadas. Pregunta en la oficina de ecoturismo de Mazunte o en el CEDO (Centro Ecológico de la Costa del Pacífico) si ofrecen recorridos hacia esa zona.
Tiempo: entre 45 minutos y 1 hora y media de subida, dependiendo del ritmo y la ruta exacta.
Mejor hora para los miradores
El consenso entre quienes han estado varias veces en la zona es que las mañanas entre 7 y 10 son las mejores. El aire está más limpio, el mar tiene una luz diferente y el calor todavía no aplasta. Al atardecer los miradores entre San Agustinillo y Mazunte también tienen su encanto, especialmente si el cielo tiene nubes que capturan el color, pero el sol cae hacia el occidente y puede dar directo al lente si intentas fotografiar.
Los días después de lluvia suelen tener una claridad excepcional. Si viajaste en temporada de lluvias y el día siguiente amaneció despejado, ese es el momento ideal para subir a cualquiera de estos puntos.
Qué llevar
- Calzado cerrado con suela que agarre: los senderos son de tierra y roca, no de asfalto
- Agua: aunque las caminatas son cortas, el calor sorprende
- Repelente: la vegetación tropical tiene insectos, especialmente después de lluvia
- Algo de paciencia para encontrar el acceso: no todo está señalizado
Por qué vale la pena el esfuerzo
Hay algo en ver San Agustinillo desde arriba que cambia la perspectiva del viaje. El pueblo desde la playa parece una sola franja de negocios y hospedajes. Desde el mirador entiendes que es un punto diminuto entre el mar y el monte, que la naturaleza lo rodea completamente, y que la costa oaxaqueña es mucho más extensa y salvaje de lo que se ve desde la arena. Eso no lo enseña ningún folleto.
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